lunes, 14 de mayo de 2012

Ortega y Gasset: El hombre Masa.

Ya que nos hemos ido a Estados Unidos, creo que estaría bien volver, por unos instantes, al suelo patrio y ver cómo se trataba el tema de las masas a principios del siglo XX en España.

En su obra "La rebelión de las masas" (http://www.seminariodefilosofiadelderecho.com/Biblioteca/O/rebelion.pdf  pag. 5) Ortega y Gasset introduce la noción de "Hombre-Masa" dentro de la discusión sobre la definición de masas. 

Para Ortega y Gasset, el mundo emprendió un ritmo desconmensurado de desarrollo tecnológico, sociológico e histórico a partir de inicios del siglo XIX. Sin embargo, el hombre no está preparado para avanzar individualmente al ritmo marcado por las circunstancias que lo rodean. El hombre-masa tiene mayores conocimientos que sus predecesores pero son conocimientos válidos a nivel colectivo, no individual. 

Ortega y Gasset considera que el término masa va más allá de la definición marxista (a la que tendremos que prestarle atención en un post próximo) que equipara a las masas con las clases obreras, protagonistas de los cambios sociales e históricos de la época, sino que Ortega y Gasset considera que la definición de masas ha de partir de una percepción individualista que incluye una dimensión social. 

El hombre-masa, es aquel hombre que tiene unos conocimientos que cree válidos cuando realmente no lo son. La percepción que tengo de Gasset es que sitúa al hombre-Masa en una especie de limbo del saber, en el sentido de que situando en la parte más baja del conocimiento al iletrado y el que no tiene conocimientos y en la más alta al sabio, el hombre-masa se posicionaría en un lugar indeterminado entre ambos. El hombre masa es un ser irreverente, que cree que ha alcanzado la cúspide del saber y de la civilización. Es un hombre "apático" en el sentido de que se siente "como los demás".

Gasset considera que realmente el siglo XX es el siglo de la irrupción de las masas en la vida pública. Las mayorías empiezan a hacerse notar y a "imponer" su voluntad ante las minorías, provocan cambios, como el caso de la revolución rusa de 1918. Sin embargo, la desaparición de los líderes espirituales lo único que hace, para Gasset, es cambiar el fanatismo religioso por el fanatismo político, al que se ven abocadas las masas.

Es ahí donde, según Ortega y Gasset, surge el Marxismo al ofrecerse como alternativa al papel destructor del capitalismo a lo largo de todo el siglo XIX. El capitalismo había desmoralizado al hombre del siglo XIX y ve en el marxismo una formula que, si bien es válida en la teoría, en la práctica acabará siendo lo mismo que el capitalismo dado que como se sabe todas las orillas se tocan. 

En definitiva, Gasset define las masas como "Hombre-medio que no se diferencia de los demás" (ni tiene voluntad de hacerlo.) Al parecer se trata de todos los individuos conformistas que se contentan con vivir la vida que tienen considerándola un estandard al que hay que acogerse.

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